Diego Zúñiga es un devorador de libros. Confiesa, por ejemplo, haber ‘obligado’ a dos amigos del colegio a que leyeran las mismas novelas que él para luego poder comentarlas; y se inscribió en su primer taller literario sólo para poder conocer a gente tan apasionada por los libros como él.
Richard Ford, Enrique Lihn, José Donoso y, por supuesto, Roberto Bolaño, son algunos nombres en su lista de lecturas.
Ese mismo ímpetu por las letras lo traspasó a la escritura y con su novela “Camanchaca” logró que varios se contagiaran. Críticos de diversos medios le dieron su visto bueno y hoy la prensa lo menciona como un integrante de la generación de relevo junto a otros jóvenes escritores como Felipe Becerra y Maori Pérez.
A sus 21 años este estudiante de Periodismo de la UC ha ganado importantes reconocimientos como los Juegos Literarios Gabriela Mistral en 2009 y un año antes el Premio Roberto Bolaño por su novela inédita “Malasia”. Con un café en sus manos, asegura que nunca la publicará.

-Te has ganado varias becas, lo que va en contra del mito de la falta de oportunidades
-“Yo creo que sí hay oportunidades, es cierto que al lado de otros países pueden ser pocas. Yo me gané el Roberto Bolaño por “Malasia” que fue mi primera novela y que no se va a publicar nunca, porque es muy adolescente. De esos libros en donde se pagan deudas, por eso está plagada de Bolaño”.
-¿Y luego vino “Camanchaca”, no?
-“Sí, “Malasia” me sirvió mucho para escribirla, porque de alguna manera la planteé como lo opuesto, ya que esa primera novela es muy larga y con una estructura clásica. “Camanchaca” en cambio, es muy breve y en este caso, la idea inicial surgió junto con el primer párrafo del libro. Y luego de eso, fueron mis ganas de escribir una novela familiar, una novela de un padre y un hijo. Eso es ‘Camanchaca’”.
-Le fue bien en críticas, ¿cómo tomas eso?
-“Es raro porque Patricia Espinoza (de LUN), por ejemplo, la criticó muy bien. Pero ha criticado mal otros libros que a mí me han gustado mucho como “Quemar un pueblo”, de Patricio Jara. Si bien las críticas importan, porque generan cosas, no significa que yo me voy a creer el gran escritor. Tampoco me creo esas frases periodísticas como que soy el futuro de la literatura chilena”.
-¿Qué estás escribiendo ahora?
-“Estoy escribiendo una novela sobre el caso de Alto Hospicio. La empecé el año antepasado y me gané una beca de creación con esa novela, entonces ya tengo un borrador. En este caso hay muchos lugares donde la verdad sólo la puede decir un texto de no ficción y eso es lo que estoy haciendo. Aunque la estoy escribiendo muy tranquilamente eso sí”.